Su mandato alumbró en la madrugada
de un 28 de mayo de 2002. Puede que aquello fuera una premonición de lo
que estaba por venir. Porque los éxitos, muchos, también madrugaron y
llegaron en cascada antes de lo que incluso él esperaba. ¿Quién podía
esperar aquello? La famosa servilleta en la que apuntó un ramillete de
sueños imposibles 10 años después está llena de tachones y con el único
debe de esa Liga que se acarició, pero que hoy queda lejos habida cuenta
de la sideral distancia que hay entre Madrid y Barcelona y el resto de
equipos del fútbol español.
José María del Nido está de
aniversario este lunes, pues se cumple una década desde que asumiera el
cargo de presidente del Sevilla FC. El trayecto es largo, hasta el punto
que le convierte en el segundo mandatario más longevo de la entidad
nervionense, pero triunfante. Porque Del Nido logró lo que tal vez ni
siquiera él pensaba en sus inicios cuando proclamó sin rubor que la
deuda, aquella que atenazaba las esperanzas de grandeza del Club, era
calderilla y que le daría la vuelta a la institución como si de un
calcetín se tratara. Y lo consiguió. El balance es abrumador. En 10
años, esa entidad que cogió con 42 millones de euros de deuda y la
permanencia como objetivo, ha conquistado seis títulos –tres de ellos
continentales-, ha sido dos veces nominado mejor equipo del mundo, ha
logrado ocho clasificaciones europeas consecutivas y ha amoldado sus
arcaicas estructuras a las de una compañía mercantil moderna,
posiblemente la clave en la que se ha sustentado el manantial de gloria
que ha deparado su mandato.
Manantial de gloria, sí, porque en
esta década de presidencia de Del Nido se sació a una generación perdida
de Sevillismo, que ansiaba ver a su equipo no ya ganando un título,
sino jugando una final. Gelserkirchen, Eindhoven, Glasgow, Mónaco,
Madrid, Barcelona… Son abundantes las plazas en las que el Sevilla selló
triunfos inolvidables, muchos los desplazamientos de decenas de miles
de aficionados nervionenses que por fin experimentaron la inenarrable y
desconocida sensación de la victoria. Y todo ello en una etapa en la
que, excepción hecha de esta última decepcionante temporada, ha reinado
la regularidad, con el equipo siempre arriba entre los seis primeros,
algo que conjuntos con mucho mayor presupuesto como Valencia o Atlético
de Madrid no han podido conseguir.
Resumir el periplo de José María del
Nido en los seis títulos conquistados, sin embargo, sería dejarse llevar
por una simpleza supina y sobre todo injusta. Porque hay mucho más. En
definitiva, el Sevilla se ha dotado de un estilo de grandeza, que lo ha
colocado en la élite a todos los niveles: el Club ha ganado un indudable
peso institucional, incluso logrando representación propia en la
Asociación Europea de Clubes, ha realizado giras por China, Japón o
Estados Unidos, ha firmado contratos millonarios con patrocinadores
internacionales, ha celebrado con una clase y repercusión sin par los
actos de su Centenario, ha sabido congraciarse con su historia y
homenajear a sus protagonistas con inconfundible brío –desde Sánchez
Pizjuán a Puerta, pasando por los Dorsales de Leyenda-, ha encadenado
superávit tras superávit, se ha convertido en modelo de estudio para
múltiples clubes internacionales… De alguna forma, con Del Nido al
frente el Sevilla FC se ha forjado una reputación de institución seria,
elegante y que sabe hacer las cosas bien, con marca propia de
irrefutable categoría.
José María del Nido llega a los 10
años, pero todavía le queda mucho por hacer, más si cabe después de la
campaña que se cerró hace algunas semanas, posiblemente su único pero,
doloroso pero. Ello no quita que de 28 de mayo a 28 de mayo, los anhelos
se tornaron en realidades que invadieron el vedado terreno de la
utopía, siempre gritando sí o sí, entendiendo quizás que sólo siendo
osado y presuntuoso se podían conquistar picos inabordables.
Posiblemente todo fue mucho mejor de lo que pensara aquel Del Nido
primerizo, que nunca prometió títulos en público, pero que los puso uno
por uno en esa servilleta donde había más fábula que tierra firme. Pero
se avistó tierra, claro que sí… Y para avistarla, para gritar tierra,
había que creer. Creyó… y sigue creyendo, seguro.
10 años son muchos, pero al
presidente del Sevilla FC, José María del Nido, le saben a poco, porque
en una década ha concentrado un ramillete de éxitos inimaginables que,
lejos de calmar su apetito, le impulsan hacia el futuro con la misma
ilusión que al principio. Esta noche podremos ver en SFC TV una
entrevista especial que se le realizará al máximo mandatario
nervionense, con motivo de su décimo aniversario al frente de la
Entidad. A modo de adelanto, rescatamos un pequeño extracto de algunas
de las respuestas de índole más personal que Del Nido ofrece, haciendo
balance de su periplo, que por lo que parece aún no dibuja un punto y
final en el horizonte.
Su primera reflexión cuando se cumple una década al frente del Club...
-Podríamos decir que le
hemos dado la vuelta como de si un calcetín se tratara a la Entidad y
que hemos traspasado mentalmente a los sevillistas de unos momentos de
conformidad a otros de exigencia. Además de haber elevado el Club a
niveles insospechados y no pensados por el más optimista de los
sevillistas.
-Presidente, diez años, y ya es sólo superado por Ramón Sánchez Pizjuán...
-La verdad es que aquel
que no haya ostentado cargo directivo no es capaz de entender la
eternidad que se hacen diez años en la presidencia del Sevilla. Porque
cada día es un mundo, cada semana más y cada mes ni le digo.
Afortunadamente, ese vivir intenso en nuestro Sevilla ha conllevado que
la Entidad haya crecido en todas sus parcelas, que hayamos planificado y
conseguido que el Sevilla FC sea una sociedad anónima que dispone de
distintos departamentos que funcionan con autonomía y que le dan riqueza
al día a día de nuestro Club. De alguna u otra forma, estos diez años
se han convertido en una eternidad.
-Dicen que el poder causa adicción, ¿la suya es el Sevilla FC?
-Desde el 86 he estado
vinculado desde dentro o fuera al Sevilla FC a sus órganos de dirección.
Yo creo que no cabría entender la vida de José María del Nido sin
formar parte del Sevilla.
-¿Es más cauto José María del Nido en 2012 de lo que lo era en 2002?
-No. José María del
Nido es el mismo. Lo que ocurre es que las circunstancias obligan y el
Club está ahora mismo en una situación distinta a la de otros momentos
de mi gestión y entendemos que es necesario recoger velas en cuanto a la
ambición del Sevilla FC, aunque desde dentro se debe apretar para que
se sigan consiguiendo éxitos económicos y deportivos. Lo que llamamos
fracaso de la temporada, desde el punto de vista económico y deportivo,
es lo que nos lleva a ser más cautos en las aspiraciones de nuestra
sociedad.
-¿Qué o quién le ha agradado más y quién es el que más le ha decepcionado en estos diez años?
-La mejor lección me la
ha dado el Sevilla FC. Yo siempre mantenía y ahí están mis frases, que
el Sevilla FC estaba sin explotar, ahí está la frase de la calderilla, y
hemos demostrado que esa guerra la podíamos soportar, asumir y anular.
En todos los aspectos hemos demostrado que el Sevilla tiene unas grandes
posibilidades que se podían explotar. Con la gente que tiene como
seguidores hemos podido hacerlo. ¿Quién me ha decepcionado? Pues que el
destino hiciera que en nuestro mandato se produjera la desgracia de
Antonio Puerta.
-En estos diez años,
usted que ha sido aficionado desde pequeño, una vez que conoce lo que
se mueve por dentro, ¿le gusta más o menos el fútbol?
-Soy un apasionado del
fútbol y cada vez que conozco algo me gusta más. Siempre hablando del
Sevilla FC que es lo que me gusta, sin perjuicio de que sea aficionado
al fútbol. Con lo que disfruto y padezco es con nuestro Sevilla. Nunca
se para de conocer cosas nuevas en el fútbol. Una de las claves de este
mundo, como he dicho muchas veces es que hay que ser un hombre de fútbol
porque hay que conocer los entresijos para poder si no dominarlo, sí
entenderlo mejor.
-¿Qué consejo le daría al José María del Nido que iba a entrar de presidente hace diez años?
-Si como socio pudiera
hablar con ese presidente que tantas cosas ha conseguido para el Sevilla
FC le aconsejaría que en los momentos de decepción mantuviera la
tensión que le ha llevado a conseguir tantas cosas. Que no abandonara el
camino que comenzó hace ya más de 26 años y que supiera comprender las
cosas negativas que tiene el fútbol y que hay veces que se escapan a la
comprensión.
-¿Le ha perjudicado el haber sido tan directo siempre en el mundo del fútbol? ¿Hay algo de lo que se arrepienta?
-Me arrepiento de
muchísimas cosas y sobre todo de los errores cometidos. A lo mejor
también de haber acometido a pecho descubierto determinadas
reivindicaciones del mundo del fútbol que afectaban al Sevilla, pero el
balance es tan positivo que hay que seguir por el mismo camino.
-La presión habrá sido mucha ¿Sigue pensando que tiene las espaldas anchas para soportar lo que venga?
-Sé vivir con la
presión y sé que forma parte de la necesidad para adoptar decisiones
importantes que son las que nos llevan a los grandes objetivos. Más
presión que hemos tenido nosotros es imposible, igual que es imposible
tener más éxitos en nuestro caminar como dirigentes.
-”La deuda es
calderilla” es una de sus frases y la dijo en una Feria de Abril,
¿Realmente creía en eso o se había tomado una copita de manzanilla de
más?
-Ni yo me tomo nunca
una copa de más de manzanilla, ni aunque me la tomara sería capaz de
decir una frase de tanta trascendencia de la que luego se ha demostrado
que era una realidad. Yo siempre he creído en las posibilidades del
Sevilla FC como institución. Siempre he confiado en la capacidad del
Sevilla para acometer todas aquellas empresas que se marcara en su
devenir. Creo que si con 22 millones de euros de presupuesto y con 42,
casi el doble, de pasivo era una calderilla, imagínese ahora con un
presupuesto de 90 que tenemos que bajar y que las posibilidades de
déficit son mucho menos que las que teníamos entonces. El Sevilla, con
el empuje de su afición y remando todos en el mismo sentido, es capaz de
conseguir todos los objetivos que nos propongamos. El Sevilla de la
división iría nuevamente a la miseria como estuvo hace doce o catorce
años.
-A la gente le puede
haber sorprendido el mensaje realista que dio usted días atrás. ¿Se han
planteado dar un nuevo paso osado al frente o sería suicidarse por la
crisis general y que afecta al mundo del fútbol también?
-Los análisis generales
no se hacen ni desde la frivolidad ni desde la rapidez. Llevamos meses
analizando el déficit de esta temporada y también barajando el
deficiente caminar deportivo del primer equipo del Sevilla que es el que
lo genera casi todo. La victorias y los fracasos son éxitos económicos y
déficits presupuestarios. Llevamos meses barajando cual iba a ser el
discurso de la sociedad. Si hubiéramos conseguido una clasificación
europea marcada en los objetivos para final de temporada, hubiéramos
lanzado un discurso inferior desde el punto de vista de decrecimiento,
pero, después de haber quedado novenos y perder dinero en la gestión de
esta temporada y la presión a la que ha estado sometida la Entidad a
pesar de los éxitos deportivos durante estas tres pasadas temporadas,
entendíamos que sólo la reducción del presupuesto y de los objetivos
podrían hacer comprender a nuestra gente y a la prensa que el Sevilla FC
no tiene obligación ni presupuestaria ni por masa social siquiera de
conseguir clasificarse para Champions League todas las temporadas; ni
siquiera para meterse en Europa, sino aspirar para competir por intentar
clasificarse para Europa League. Sólo desde esas bases dogmáticas del
Sevilla FC, podremos dar ese paso atrás para dar ese impulso y conseguir
nuevamente los objetivos.
-No hay manera de estar ajeno a la crisis...
-Nadie puede olvidar
que nuestra masa social también está compuesta de esas personas que han
perdido su empleo y desgraciadamente otros han visto reducidos sus
ingresos en una cantidad importante. La única forma de acomodar al
Sevilla FC a la crisis, sevillana, andaluza, española y mundial es pegar
ese paso atrás. Lo necesitamos para acomodar los gastos a los ingresos.
Por eso hemos adecuado los abonos a los que la masa social puede asumir
en sus gastos. De esta forma los ingresos por taquilla, sin perder
número de abonados, pueden verse reducidos en un veinte por ciento.
-Pero esta crisis económica se veía venir también en tiempos de bonanza deportiva en el Sevilla FC...
-Ya vimos reducidos
nuestros ingresos por merchandising y patrocinio en cantidades muy
importantes de varios millones de euros. Eso nos hizo ver que los
ingresos del equipo iban a estar muy bajos comparados con otras
temporadas. Si a la pasada temporada le unimos la falta de un
patrocinador para la camiseta, que anteriormente fueron tres millones y
medio de euros, la pérdida de 5.000 socios, la eliminación de la Europa
League y haber bajado el carnet un 10% además de que los ingresos por
taquilla han bajado en la venta de entradas más de un 25%, todo eso hace
arrastrar entre 10 y 15 millones de euros que se dejan notar en el
balance de gestión. Es una suma de cosas. Todo eso hace que los ingresos
vean mucha disminución.
-Antes que llegara la crisis ¿el Club se dejó llevar un poco por ese furor económico con contrataciones que ahora se echan de menos?
-Hemos intentado
mantener el nivel deportivo para que la economía se nutriera de ello.
Pero si hacemos un esfuerzo económico importante para planificar un
equipo que aspire a Liga de Campeones o Liga Europa y quedamos novenos,
el castillo se puede derrumbar si no somos capaces de acomodar nuestros
gastos a los ingresos reales que tiene la sociedad.
-Con la reducción prevista son unos números parecidos a los de la temporada del Centenario, ¿cuál es el plan?
-Cuando llegamos en
mayo de 2002 el plan era sanear la entidad, gestionarla como una
sociedad mercantil, ilusionar a la afición y lograr éxitos deportivos.
El plan nuevamente es sanear la entidad, es decir eliminar todos los
gastos que nos han hecho ser en todos los departamentos de Champions y
que ahora nos hacen ser de no clasificación europea. Con lo cual,
nuestra primera tarea es sobre la base que tenemos que entender qué es
aquello que nos sobra y estructurar nuestra sociedad acorde a los
lugares por donde vamos a competir. Eso pasa en todos los departamentos
del club. Habrá que hacer un equipo competitivo pero donde no haya
sueldos Champions en nuestro primer plantel. Habrá que salir de todas
aquellas figuras que tenemos, pero que no han conseguido los éxitos
deportivos esta temporada. El plan es volver a hacer un equipo
competitivo que aspire a quedar entre los seis primeros clasificados.
-Ahora será más difícil lograrlo que en aquella época...
-Lo difícil es lograr
los títulos. El resto son milongas con lo que tenemos que hacer. Lo que
sí que hay que acomodar son nuestras estructuras, que eran grandes, a
las necesidades de ahora y a nadie le va a gustar porque son medidas que
van a costar sangre, sudor y lágrimas.
-¿Cuál es el fichaje al que más cariño le tiene y el que más le ha decepcionado?
-Ha nombrado a Jesuli, ¿qué le diría a aquellos sevillistas que temen que lo que le sucedió a él le puede pasar ahora a Reyes?
-Son otras
circunstancias. Creo que futbolísticamente son distintos y de diferente
nivel. Creo firmemente que Reyes no está en el ocaso de su caminar
futbolístico ni en España ni en Europa ni en el mundo y creo que la
actitud con la que llega es la adecuada para triunfar. Estoy convencido
que Reyes, la próxima temporada, va a ser una de las revelaciones del
campeonato.
-¿Se siente
decepcionado por la actitud poco profesional de algunos futbolistas a lo
largo de su mandato o es algo que sucede en el fútbol?
-No sólo me decepciona
sino que a veces me indigna. Lo que pasa es que cuando se está en un
cargo directivo como lo estoy yo, hay que saber jugar con el palo y la
zanahoria. La mayor parte de las veces, por no decir todas, hay que
callar porque el cargo obliga y para la gestión del vestuario uno
intenta que no explote. Hay que veces que he tenido que contar hasta
diez antes de decir o hacer lo que el cuerpo y la cabeza me pedía.
-El Club ha vendido
en estos diez años futbolistas por valor de unos 240 millones, ¿pero
hasta qué punto el no haber acertado tanto en la contrataciones en las
últimas temporadas ha llevado al declive deportivo del equipo?
-Es evidente que si
hubiéramos acertado en estos últimos tiempos no habríamos quedado
novenos. Pero es prácticamente imposible mantener ese nivel de acierto
en todas las temporadas y en todas las incorporaciones. A mí me gustaría
que se hiciera el análisis del Sevilla comparativamente con el resto
del clubes. ¿Dónde se ha fracasado más en el Sevilla, o en el Valencia,
Atlético de Madrid o Villarreal, que han sido nuestros eternos
competidores en estos diez años? No hay color, porque es muy difícil
tener un pleno acierto. En el fútbol no juegan sólo los nombres sino los
hombres, y muchas veces quien te decepciona y no rinde es la persona,
no el futbolista.
-Dadas las circunstancias, ¿ve viable subsistir sin vender a las figuras del equipo?
-Perfectamente. No hay
porqué salir de ninguna de nuestras estrellas más renombradas para
reconducir el proyecto y tener nuevamente un Sevilla exitoso en un corto
periodo de tiempo.
-El Sevilla bajo su mandato ha tenido siete entrenadores en diez años ¿es mucho, poco, o normal?
-A mí me hubiera
gustado tener menos, pero las circunstancias futbolísticas te obligan a
tomar decisiones que unas veces no estás de acuerdo y otras en las que
tienes que llegar a la conclusión que es la única solución.
Desgraciadamente, la primera cabeza que cae cuando las cosas no salen
bien es el entrenador. Nosotros hemos tenido la fortuna que después de
la salida de Caparrós, quizás con la opinión en contra de los que
estábamos al frente de la nave, tuvimos el acierto de un melón por calar
que era Juande Ramos y después de la marcha de Juande, Jiménez hizo un
papel dignísimo e importantísimo y magnifico, que nos hizo tocar la
gloria con una final a la que nos llevó él y después, sin conseguir el
éxito que esperábamos, tampoco ha sido mala la temporada de Manzano
dejándonos quintos. No tuvimos acierto con Marcelino que es un
trabajador nato, pero esperamos que, con la renovación de Míchel,
podamos cortar esa sangría de las últimas épocas y podamos disfrutar de
un entrenador joven, ambicioso, con clarísimas ideas de fútbol y con un
trabajo continuo de de 24 horas.
-¿Qué piensa cuando de unos años acá se dice que usted y Monchi sólo quieren entrenadores cómodos?
-Cuando escriba mi
libro acerca de 25 años al frente del Sevilla FC espero poder contar, ya
desde la retirada, muchas mentiras del fútbol sobre eso del entrenador
cómodo, porque lo que un presidente quiere es un entrenador exitoso ya
que, después del capitán, el que levanta las copas es el presidente, no
el entrenador. ¿Exigente era Juande Ramos? Por favor. Eso era una
perogrullada. Juande Ramos era un entrenador exitoso, trabajador y que
ha conseguido títulos. Eso de entrenador cómodo yo no lo conozco en el
mundo del fútbol.
-Hablando de Juande ¿Se plantea que volviera a entrenar al Sevilla?
-No
lo hemos barajado porque es un entrenador con equipo. Pero en el mundo
del fútbol estoy curado de espanto y no le cerraría las puertas a nadie
sin que ello signifique que le estemos abriendo las puertas a Juande.
Pero lo que a mí me gustaría es poder sentarme con Míchel el 30 de junio
del año que viene para hacerle un contrato de larga duración.
-Ha llamado la
atención que en el nuevo contrato de Míchel figure la cláusula de que
para su renovación automática debe acabar entre los cuatro primeros,
mientas que el listón que se le pone al equipo es que alcance al menos
la sexta plaza...
-No hay incongruencia
en ello porque lo que queremos es no atar al Sevilla si no estamos
satisfechos con el rendimiento que el entrenador le saque al equipo. La
plantilla no está configurada aún. Una vez que se haga se le puede decir
al entrenador que hemos conformado una plantilla lo suficientemente
potente como para que luche por esta plaza.
-Hace un año dijo
que algún día usted le daría una oportunidad a Joaquín Caparrós con un
equipo fuerte y competitivo. ¿Sigue pensando lo mismo? ¿Darle un equipo
mejor que el que tuvo?
-De hecho hemos
barajado que fuera una alternativa en el banquillo, pero hemos llegado a
la conclusión de que no era el momento de Joaquín, sin saber si él
hubiera aceptado la oferta. Tendrá su momento y no vendrá a retirarse.
Pondremos en sus manos un proyecto importante para que consiga éxitos
deportivos y tenga su mejor equipo para entrenar aquí, en el Sevilla, de
todos los que ha tenido desde que salió.
-¿A qué técnico le dolió más cesar?
-A Manolo Jiménez. Yo
he visto trabajar a Jiménez y es un grandísimo entrenador. He visto a
técnicos del nivel de Cantatore o Luis Aragonés y Jiménez es un perfecto
conocedor del mundo táctico del fútbol y conoce a las mil maravillas un
vestuario profesional. En el Sevilla Atlético tuvo la suficiente
experiencia para llevar un vestuario del máximo nivel. Quizás tenía
demasiadas estrellas en el vestuario que habían ganado muchos títulos y
mucho dinero. Quizás su salida fue acelerada consecuencia de lo que
Monchi y yo percibimos en el vestuario, pero triunfó ampliamente en el
Sevilla y se le auguran nuevos éxitos en el Zaragoza.
-¿Porqué hubo tantas críticas a su labor?
-Contra Jiménez hubo
una campaña de prensa feroz que no le perdonó el que no supiera manejar
las ruedas de prensa y todo lo que hacía se magnificaba negativamente.
Jiménez nos dejó terceros con Duscher y Romaric y nos llevó a una final
de Copa, que ojalá otro entrenador nos pueda clasificar en los próximos
años.
-¿Por qué cree que fracasó Marcelino?
-En estos últimos días
vemos muchas entrevistas a Marcelino en las que da sus razones por la
que no sigue aquí. Fue un cúmulo de circunstancias. Desgraciadamente,
nunca llegó a hacerse con el dominio de la situación en el amplio
sentido de la palabra, no del vestuario. De todas formas tampoco estaba
muy descabellada la situación en que nos dejó, en relación con cómo
acabamos el campeonato. Lo cierto es que él no se vio con fuerzas para
seguir.
-¿Cuál ha sido su peor momento en estos diez años, dejando al margen el fallecimiento de Antonio Puerta?
-Ha habido pocas
decepciones, quizás la eliminación en Copa y quedar novenos. En el
tiempo, la eliminación por el Cádiz que luego bajó a Segunda con Juande y
que terminamos ganando la Copa de la UEFA. Esa eliminatoria nos hizo
dudar sobre nuestro proyecto. El balance deportivo será inolvidable para
la historia del Sevilla FC.
-El fallecimiento de
Puerta significó un punto de inflexión en los dos consejos de
administración de Sevilla y Betis y puso las bases para las buenas
relaciones del futuro...
-El equipo dirigente
del Betis, al momento del fallecimiento de Puerta, se portó acorde a las
circunstancias que la ciudad demandaba. Creo además que los actuales
dirigentes están a la misma altura o mejor si es posible. Actualmente,
nuestros homólogos han sabido estar al nivel que se merece esa
institución centenaria como es el Real Betis y su afición. También se lo
merece Sevilla.
-Se ha dicho que se
necesitaban cuatro clasificaciones de Champions para instalar al Sevilla
entre los grandes, pero ese paso no se ha dado.
-Desde la noche
fatídica de Braga no hemos levantado cabeza ni deportiva ni
económicamente. Fue un varapalo que comienza en el vestuario cuando
Squillaci se niega ante Álvarez a jugar y el equipo va dando tumbos.
Había mucho en juego y mucho lo que perdimos. Estrellas de las que nos
hemos desprendido fueron por la eliminatoria, pero hay cimas y simas y
sólo una buena gestión te lo permite mantenerte, por eso esa bajada del
pistón de aspiraciones deportivas de las últimas fechas para que la
entidad se recicle y coja impulso.
-Otro mal sabor de boca fueron las eliminaciones ante CSKA y Fenerbahçe...
-Hay muchos malos
sabores de boca como esa eliminación con el Cádiz y la novena plaza
ahora. También la Supercopa que perdimos con el Milán cuando Renato tuvo
el 2-0, la Supercopa de España con el Barcelona o esa eliminatoria de
Champions que nos hubiera consagrado en Europa. Son pequeñas decepciones
que nos han impedido crecer más. Pero si se hace un balance desde el
punto de vista deportivo queda que con la mitad de lo logrado nos
hubiéramos conformado.
-La eliminación ante el Hannover también dejó tocado al equipo...
-Pensé que ese palo lo
íbamos superar, pero no se logró. Ahí están los resultados. En contadas
ocasiones el equipo ha dado el nivel esta temporada. Todos somos
responsables y es el entrenador el que tiene que buscar las
circunstancias y que los jugadores den el nivel; además que
colectivamente no se ha demostrado en ninguna de las competiciones de la
temporada 2011/2012.





















